Estoy, o quiero estar, en mil lugares a la vez. Finalmente no estoy en ninguno. Entre feliz por el momento que me toca vivir, rara... sorprendida. Sorprendida es bueno, no? Tengo ganas de contarles mucho pero no sé por donde empezar. Entonces me quedo callada.
¿Alguna vez les pasó? Quieren escribir pero no les sale, quieren contar pero están para adentro, quieren escuchar pero hay mucho ruido en la cabeza.
Aturdida quizás sea la palabra. Estoy aturdida, pero estoy feliz y no encuentro una mejor manera de contarlo.
Lo prometido es deuda... unas fotitos más, esta vez vamos a París <3
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jueves, 29 de marzo de 2012
jueves, 8 de marzo de 2012
Y cierra la puertaaaaaaaa!!!
Volver. Volver a veces no es fácil y no justamente por tener que acostumbrarse a la rutina nuevamente. Volver a veces se hace difícil... cerrar la puerta y dejar atrás algo, también.
Llevamos una hora de vuelo. Hicimos escala de tres horas en Caracas luego de 9 horas de vuelo desde Madrid. Nos esperan 6 horas más de viaje hasta llegar a Buenos Aires cuando escuchamos: "Personal de tripulación, prepárense para el descenso" y vemos que una azafata con cara de pánico y una sonrisita histérica sale corriendo a sentarse y ponerse el cinturón de seguridad. Mientra el avión da una vuelta en U dejando el hilo de sol que queda en la ventanilla opuesta (les debo los puntos cardinales) Facu me mira y me dice "Preparate porque se va a mover mucho" a lo que yo respondo "No, estamos bajando, pasa algo" En ese momento nos interrumpe el comandante de abordo que habla con un acento venezolano muy pausado "Señores pasajeros, hemos tenido un inconveniente por lo cual estamos regresando al aeropuerto de Caracas" Esta pausa es eterna, las caras de pánico y ansiedad son muecas que aún ahora puedo recordar en stop motion. "Uno de los indicadores nos está marcando que la puerta delantera derecha se encuentra abierta por lo cual la cabina no puede presurizar adecuadamente. Por tal motivo nos vemos en la obligación de volver a Caracas para chequear la puerta" Sí, en este momento tengo miedo, pero me controlo y pienso que es una falla menor, que está todo bien y que no hay motivos para entrar en pánico. Por otra parte estamos sentados en los últimos asientos del avión y no puedo dejar de pensar que escuché en algún lago que es la parte más peligrosa. A los 20 minutos de vuelo miro por la ventanilla y de ambos lados veo humo que sale de las turbinas. En ese mismo momento el corazón me empieza a latir muy lento... tengo un susto tan grande que no puedo ni siquiera darme el lujo de una taquicardia.
Yo -Facu, sale humo de las turbinas-
F - Quedate tranquila que no es humo. Están tirando el combustible porque no podemos aterrizar con el tanque lleno... lo vi en un documental-
En ese momento pienso dos cosas: la primera es que nunca más me voy a quejar cuando Facu esté mirando esos documentales que me embolan, la segunda es que algo grave está pasando para que el píloto decida volver y tirar todo el combustible.
A los veinte minutos de esto anuncian "...nos encontramos tirando el combustible sobre una zona autorizada para que nos permitan aterrizar en Caracas"
Desde que nos anuncian el desperfecto hasta que finalmente aterrizamos en Caracas pasa una hora. Eterna, angustiante. El piloto aterriza y luego de carretear unos segundos vemos que nos espera una flota de bomberos, ambulancias y policías con las sirenas encendidas y en ese momento dimensiono lo que nos podría haber pasado y sale todo junto, desde adentro, sin permiso: una catarata, una convulsión, un llanto acongojado. Un recordatorio más de la fragilidad que tiene la vida... los destellos de felicidad, etc.
"Señores pasajeros, yo entiendo la preocupación que tienen, pero no hay motivos para temer. Yo les aseguro que vamos a llegar a Ezeiza sanos y salvos!"
El comisario de abordo no nos da ninguna tranquilidad pero la verdad es que para llegar a casa cuanto antes no queda otra alternativa que respirar hondo y rezar por poder dormir la mayor cantidad de horas posibles.
Esta fue la única experiencia fea que me tuve en este mes que no estuve... quizás les pueda parecer negativo contar esto y no las 10001 cosas increíbles que vi... A mí me pareció un recordatorio: "Hey! nena! Valorá todo esto bueno que te está pasando! disfrutalo mucho! respira bien hondo, festejá cada segundo"
Amsterdam y Brujas
Desde que nos anuncian el desperfecto hasta que finalmente aterrizamos en Caracas pasa una hora. Eterna, angustiante. El piloto aterriza y luego de carretear unos segundos vemos que nos espera una flota de bomberos, ambulancias y policías con las sirenas encendidas y en ese momento dimensiono lo que nos podría haber pasado y sale todo junto, desde adentro, sin permiso: una catarata, una convulsión, un llanto acongojado. Un recordatorio más de la fragilidad que tiene la vida... los destellos de felicidad, etc.
"Señores pasajeros, yo entiendo la preocupación que tienen, pero no hay motivos para temer. Yo les aseguro que vamos a llegar a Ezeiza sanos y salvos!"
El comisario de abordo no nos da ninguna tranquilidad pero la verdad es que para llegar a casa cuanto antes no queda otra alternativa que respirar hondo y rezar por poder dormir la mayor cantidad de horas posibles.
Esta fue la única experiencia fea que me tuve en este mes que no estuve... quizás les pueda parecer negativo contar esto y no las 10001 cosas increíbles que vi... A mí me pareció un recordatorio: "Hey! nena! Valorá todo esto bueno que te está pasando! disfrutalo mucho! respira bien hondo, festejá cada segundo"
Amsterdam y Brujas
viernes, 27 de enero de 2012
lunes, 23 de enero de 2012
Dando vueltas
A ver si sale... a ver que sale. Vida normal, es importante que siga mi vida normal dijo la doctora, y este blog es parte de esa vida, no? Y ustedes también, son parte de mi vida... sale sentimental? que salga como salga.
El martes de la semana pasada estaba cenando en casa de los papás de Facu, charlando en la sobremesa cuando de golpe me empecé a sentir mareada, como drogada. "Tomé un medicamento por error" fue mi primer reacción. No le dije nada a nadie, esperé y cuando nos subimos al auto se lo dije a Facu. Me asusté y lloré. Le dije que me estaba volviendo loca... pobre Facu.
Los días se fueron sucediendo entre angustia, preocupación y mareo... mucho mareo. Constante. Me repetí una y mil veces: "Es todo de la cabeza". Pero no fue de mucha ayuda. También escuché muchos "¿No estarás embarazada?" Pero tampoco era la respuesta... si así se siente estar embarazada les aseguro que no habría tantos nacimientos.
Dicen que la tercera es la vencida... en mi caso fue la cuarta: Hoy por suerte fui al cuarto médico en una semana y encontró la causa de mis mareos. Un problema sin gravedad alguna en el oído que altera el equilibrio. Va a tardar en irse y tengo que hacer un montón de ejercicios para mejorar... menos mal que no fui nunca más a la fonaudiologa! Si no se me iban a juntar todos los ejercicios!
¿Por que tantos nervios? El domingo a la noche partimos al viaje que esperé la mitad de mi vida... voy a conocer París, Barcelona... y otras tantas ciudades más. Me voy mareada, pero me voy feliz y llena de ilusiones. No las voy a extrañar, pero me da cosita dejarlas. Si me hago el tiempo les dejo una entrada más antes de cerrar el blog por vacaciones hasta marzo, pero no les prometo nada.
Algunas fotos que saqué con la cabeza hecha una ensalada:
El martes de la semana pasada estaba cenando en casa de los papás de Facu, charlando en la sobremesa cuando de golpe me empecé a sentir mareada, como drogada. "Tomé un medicamento por error" fue mi primer reacción. No le dije nada a nadie, esperé y cuando nos subimos al auto se lo dije a Facu. Me asusté y lloré. Le dije que me estaba volviendo loca... pobre Facu.
Los días se fueron sucediendo entre angustia, preocupación y mareo... mucho mareo. Constante. Me repetí una y mil veces: "Es todo de la cabeza". Pero no fue de mucha ayuda. También escuché muchos "¿No estarás embarazada?" Pero tampoco era la respuesta... si así se siente estar embarazada les aseguro que no habría tantos nacimientos.
Dicen que la tercera es la vencida... en mi caso fue la cuarta: Hoy por suerte fui al cuarto médico en una semana y encontró la causa de mis mareos. Un problema sin gravedad alguna en el oído que altera el equilibrio. Va a tardar en irse y tengo que hacer un montón de ejercicios para mejorar... menos mal que no fui nunca más a la fonaudiologa! Si no se me iban a juntar todos los ejercicios!
¿Por que tantos nervios? El domingo a la noche partimos al viaje que esperé la mitad de mi vida... voy a conocer París, Barcelona... y otras tantas ciudades más. Me voy mareada, pero me voy feliz y llena de ilusiones. No las voy a extrañar, pero me da cosita dejarlas. Si me hago el tiempo les dejo una entrada más antes de cerrar el blog por vacaciones hasta marzo, pero no les prometo nada.
Algunas fotos que saqué con la cabeza hecha una ensalada:
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miércoles, 23 de noviembre de 2011
La plata va y viene... cuándo viene?
-Juli vos tocaste la plata que estaba adentro de mí documento en el placard?
-Qué plata?-
-La que compré para el viaje la semana pasada, que te conté-
-No, yo no la agarré ¿Cuánto había?
-Bastante...-
-Cuánto es bastante?!-
-500 dólares...-
Desaparecieron 500 dólares de mí casa. Nosotros no somos dos adinerados, nos es que nos falten cosas pero 500 dólares es mucha plata y nos cuesta mucho ganárnosla. Facu se rompe el culo laburando, y perdón por el vocabulario, pero es así. Mi sueldo no es gran cosa y la remo para juntar de a poco más caudal de trabajo. Aún así no nos quejamos de nada. Tenemos más de lo que soñamos, somos prolijos y administrando nuestros ingresos sin prescindir de casi nada. Fuimos consiguiendo de a poco todo lo que nos propusimos, incluso el viaje a Europa que haremos el febrero próximo. Da mucha bronca que la plata desaparezca. Da mucha bronca cuándo uno fue el que le abrió la puerta al ladrón. Solo dos personas entraron en mí casa además de Facu y yo: la señora que venía a limpiar cada 15 días, que además limpiaba todos los días en casa de mi mamá (y que solo conocemos hace 3 meses) y el fumigador. No puedo culpar a ninguno del los dos pero fue alguno de ellos. Sé que quizás estoy dejando sin trabajo a alguien sin motivo y me pone triste, pero no puedo arriesgarme una vez más.
El día que notamos que me faltaba la plata había quedado con Ceci para conocernos en "Felicidad" y estuve a punto de cancelarle para ir hasta mi casa y constatar fehacientemente con mis ojos que la plata no estaba. Por suerte no lo hice porque la plata por más que yo fuera hasta allá no iba a aparecer y me iba a privar de pasar un momento increíble junto a ella.
No podíamos parar de hablar, de contarnos cosas del trabajo, de la familia, secretos y confeciones: como dos amigas entrañables.
No sé si alguna vez les pasó de sentir conexión con alguien pero con Ceci fue una sintonía inmediata, como si hablaramos un dialecto que si bien es muy parecido al español no lo és, y ella y yo lo notamos. Seee, suena loco, pero nosotras nos entendemos. :-p
Para las que todavía no conocen su blog (si es que queda alguna perdida!) les recomiendo que vayan corriendo a infectarse de Ceci: http://elotro-elmismo.blogspot.com/
También las invito a pasar por acá a gustar de la cocina web!: http://www.facebook.com/pages/La-Cocina-de-la-Web-Dise%C3%B1o-Web/266364743404541?ref=tn_tnmn
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