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miércoles, 30 de noviembre de 2011

Te tengo ganas

Con ganas de salir a la calle, de tener un balcón, de tomar limonada, de sacar la cabeza por la ventanilla, de meter los pies en el mar, de comer sandía, de bailar descalza, de reírme con la boca abierta, de sacarle fotos al mundo, de leer un libro hermoso, de armar el arbolito, de tomar cerveza con maní, de acostarme tarde, de tener una fiesta al aire libre, de tocar la arena, de comer pan dulce, de escuchar música y cantar como loca.

Quiero que sea fin de semana y caminar al lado del río en sandalias, de ponerme el vestidito de volados e ir a comer una bondiolita a costanera sur, de juntarme con amigos y nos agarre insomnio.

Llega diciembre... lo sienten?

viernes, 26 de noviembre de 2010

Conversaciones con mí verdulero

Hoy fui a la verdulería a comprar algunas cositas que me estaban faltando para la ensalada y cuando vi las cerezas recordé que ya me había comido todas
Yo: -¿A cuánto está el cuarto de cerezas?-
Verdulero: -A 6 pesos con 50 centavos señito-
Yo: -Ahhhh-
Las había pagado 5 mangos a la vuelta hacía tan solo 2 días atrás, y si bien no es nada de plata en ese momento un rata ninja enorme crecía desaforadamente dentro mío y se adueñaba por completo de mi juicio.
V: -Pero para usted le puedo dejar en 6 pesos-
Me sentí mal de que me ofrezca una rebaja… no puedo ser tan chota: la rata se desinfló para dar paso a mi costado mas sensible.
Yo: -bueno dale, llevo un cuarto.
Cuando me estoy yendo el agrega
V: -Le puse dos ciruelitas para que le pruebe lo dulces que están.-
Yo: - Ayyyy graciassssss, no tenía por qué.- Doble sentimiento de culpa

Llego de la verdulería y le cuento a Facu del regalo del verdulero
Facu: -Te quiere levantar-
Yo: -Que boludo que sos, me las dio para que las pruebe. Además soy clienta, fue como una atención-
F: -Si… ehhh sta bien....- (Acá me dejó de dar bola para entretenerse con algo y se acabó la conversación)

A la tarde, muy a mí pesar me dispuse a hacer las milanesas con la carne que previamente había comprado, cuando me doy cuenta que me había olvidado pedirle al verdulero perejil (me pasa siempre lo mismo) Y bueno, voy de vuelta y de paso compro un pepino que me quedé con las ganas (doble sentido y chiste fácil abstenerse) y un pedazo de sandía.
Yo: -¿La sandía tenés fraccionada o las vendes enteras?- (bolufrases de pavota que vivió con los papis hasta hace poco)
V: -Para usted le corto un pedazo señito-
¿Facu tendrá razón?
Yo: -¿y el pepino está rico?-
V: -Yo le elijo unos bien ricos para usted-
Yo: -Uno solo quiero, que si no se me ponen feos...-
V: -¿Usted vive sola?
Yo: -No, vivo con mí marido-
V: -Su marido tiene mucha suerte de tenerle-
Yo: (cachetes colorados que nunca pude controlar) - Ayyy, gracias-

Que mala onda… tiene una verdura bárbara, y buenos precios pero ahora me da vergüenza volver.

Cuando le puse el nombre a este post me acordé de la película “Conversaciones con mí jardinero” Que les recomiendo muchísimo! (click sobre la imagen para agrandar y leer sinopsis)